León baja de 21.000 desempleados en marzo con el impulso de la Semana Santa
El sector servicios fue el principal motor de la bajada mensual, con 305 desempleados menos, seguido por la industria (-42), la construcción (-27) y la agricultura (-10). El único colectivo que creció fue el de sin empleo anterior (+21 personas).
En cuanto a la afiliación a la Seguridad Social, León sumó 1.015 cotizantes más en marzo respecto a febrero, un aumento del 0,60%, alcanzando los 169.881 afiliados, de los que 34.229 son autónomos. Son 2.207 afiliados más que hace un año, lo que supone un incremento del 1,32% anual.
Estos datos son una buena noticia que debemos valorar sin complacencia. El impulso que ha generado la Semana Santa en el sector servicios es un fenómeno estacional que, aunque bienvenido, no puede convertirse en el único motor de mejora del empleo leonés. Los retos estructurales no han desaparecido: la brecha de género en el desempleo, la excesiva dependencia del sector servicios -que concentra más del 70% del paro registrado- y el envejecimiento demográfico siguen exigiendo respuestas de fondo.
A pesar de todo, la provincia sigue acumulando buenas señales en el mercado laboral en los últimos doce meses, con descensos interanuales del paro que se sitúan en torno al 5-6% desde el verano de 2025.
Para seguir profundizando en la mejora del mercado laboral, demandamos una apuesta decidida por la diversificación industrial. León no puede depender de la hostelería y el turismo estacional para mejorar sus cifras de empleo. Necesitamos políticas activas que atraigan inversión industrial, apoyen a las empresas innovadoras del territorio y creen empleo de calidad durante los doce meses del año.
Es urgente que se aporten soluciones al desajuste entre oferta y demanda laboral. Los sectores de hostelería, construcción, transporte e industria siguen sin cubrir vacantes porque no existe una formación adaptada y ágil que conecte a las personas desempleadas con las necesidades reales de las empresas leonesas.
Finalmente, reclamamos un marco de estabilidad regulatoria y fiscal para las pymes y los autónomos. En un contexto de incertidumbre global —con los efectos del conflicto en Oriente Medio, la volatilidad energética y las nuevas tensiones arancelarias internacionales lastrando la confianza empresarial— las pequeñas y medianas empresas necesitan certidumbre para contratar y planificar. El aumento de costes laborales sin contrapartidas en productividad y financiación sigue siendo un freno para la creación de empleo.